El Sr. Gurdjieff, la ancestralidad, el remordimiento

Hough's American woods, Romeyn B. Hough, 1857-1924

Gurdjieff:
Entre otras cosas,
recuerdo esta frase de un filósofo persa,
que formuló por primera vez ese pensamiento
sobre el pasado, el presente y el futuro.
Existe en Persia, cerca de una ciudad,
un monumento donde está escrito:
“El presente existe para reparar
el pasado y preparar el futuro”.
Es solo un monumento. Algo simple, ¿verdad?
Y al mismo tiempo, ¡qué grandeza!”

Instituto Gurdjieff París, 

G. I. Gurdjieff, Grupos de París, Tomo I 1943

A mis antepasadas: madre y abuelas. 

24.08.2025

¿Existe una relación entre el despertar de nuestra consciencia y los antepasados en nuestra cadena de vida? ¿Cómo se percibe esta relación en la Enseñanza del Sr. Gurdjieff?

 A través de respuestas que dio a sus alumnos en los intercambios de experiencias realizados en el apartamento de la rue de Colonels Renard en París, entre 1943 y 19441, el Sr. Gurdjieff planteó diferentes ideas que interrogan nuestra comprensión del trabajo sobre nuestro sí mismo. Incluso, ponen en duda certezas en lo referente a lo que pensaba el Sr. Gurdjieff sobre la ancestralidad. 

Quiero empezar el tema compartiendo con ustedes lo que él plantea:

“… la base sobre la cual debemos disponer todo es lo que Dios nos ha ordenado, que existamos para nuestra posteridad”.2

Comprendo este mensaje, por una parte, como una referencia a la descendencia biológica; pero también lo comprendo en el sentido de que esta tarea puede realizarse a través de diversas formas de creación. Crear una obra (un resultado) desde lo artístico, lo espiritual, lo científico, lo social; como, por ejemplo, colaborar con la búsqueda de un mundo en paz, con solidaridad e igualdad, sin abusos ni injusticias por diferenciaciones de clases, linaje, raza o religión, como lo dice el mismo Sr. Gurdjieff. 

Aportamos en esta pervivencia de la cadena humana, no solo teniendo biológicamente hijos e hijas, sino también con el alumbramiento de “hijos e hijas” desde la creatividad, en diferentes esferas que pueden aportar a una humanidad que crece en calidad de consciencia, lo que deriva en un enriquecimiento de la humanidad y en la celebración de la dignidad humana, la resignificación de lo espiritual y de la vida, el ejercicio de las igualdades por el solo hecho de existir y la paz entre humanos.

El Sr. Gurdjieff y la ancestralidad: reparar el pasado

La maternidad o paternidad, desde esta mirada, no son una obligación biológica, de género, cultural o religiosa; son un servicio libre y creativo para la continuidad de la trenza milenaria de la vida y la consciencia. La resonancia con este pensamiento cambia en mí el sentido de lo que hago –o he hecho– con y hacia la maternidad (el Sr. Gurdjieff llama al hijo o hija el resultado”:“…desde la visión de la ley de tres o ley de la Creación un resultado se da por la unión (conciliación) de la fuerza afirmativa con la fuerza negativa para crear otro inicio o resultado”). Antes, mis metas podían centrarse en buscar determinadas calidades de existencia para mí. Ahora, después de abocarme conscientemente a aportar un grano para que “existamos para nuestra posteridad”, mis mejores esfuerzos podrán dirigirse a procurar condiciones dignas a ese hijo o hija para su existencia, pero no solo condiciones físicas, -sino, sobre todo, procurar aportar algo de calidad de consciencia a la cadena de la vida individual y colectiva. Sembrar semillas éticas de igualdad y solidaridad con el otro-otra, con la vida, con la naturaleza. O, en el caso de obras de creación, a darles vida y resonancia al servicio de la meta de la consciencia para el bien de la humanidad.

Desde esta resignificación de la ancestralidad, al encontrarle una relación y un sentido más allá de mi vida personal inmediata y de mis pequeñas metas, cobra mayor sentido el que “hemos sido destinados por Dios para la posteridad”3. Un hijo, una hija o una creación nos prolongan en el tiempo más allá de nuestra muerte, y hacen de los dadores de vida –madres, padres, abuelas, abuelos– peldaños de la evolución de la consciencia de la humanidad y fabricantes de una riqueza de memorias y experiencias encadenadas y trenzadas en el tiempo de la humanidad. Este mundo que tenemos está construido por los esfuerzos –acertados y desacertados– de esa evolución milenaria de la humanidad.

Heredamos no solo lo material, genético y físico de los ancestros, sino también lo psicológico, el potencial creador y lo espiritual: rasgos, caracteres, aprendizajes decantados a partir de las experiencias de vida de los ancestros, incluso formas relativas a nuestra manera personal. Heredamos rasgos de nuestro yo-ego y también anhelos esenciales, una esencia vital y espiritual. Heredamos cualidades, defectos, dones y también las dificultades y obstáculos que nuestros ancestros han vivido y no han podido trascender, en relación con su acercamiento al despertar de su consciencia, a las búsquedas espirituales, al tratar de ser y a su ser. 

Heredamos avances e impedimentos para la evolución de lo esencial en nosotros y para nuestro despertar a la consciencia o sabiduría de ser. ¿Qué obstáculos en mi búsqueda del despertar y ser tengo, que vienen de mi madre, padre o abuelos y abuelas? Preguntárselo a sí misma-mismo es un primer paso para poder actuar sobre ese nudo en la trenza de la existencia de la que hago parte. Asimismo, cobra otro sentido más amplio e impersonal la propuesta de que puedo reparar el pasado y, al hacerlo, en ese mismo movimiento, modificar también el presente: mi presente de consciencia, mi posibilidad y capacidad de ir hacia la libertad de ser en el futuro.

¿Podría decir, entonces, que esos nudos son como oscuridades o manchas en mi ser? ¿Podría parecerse a lo que es llamado metafóricamente “pecado original”? 

En esta tradición, el Sr. Gurdjieff plantea que cada uno de nosotros somos esclavos de lo externo: tanto de ideales como de pulsiones densas. Y esta esclavitud incluye nuestro mundo interior, que se esclaviza también a lo externo, siendo halado por expectativas y metas externas: hacer,  tener fama y seguridad, poseer, etc. Metas para satisfacer nuestro yo egoico a costa de lo real, de una vida con consciencia y libertad. Liberarse de esta esclavitud conlleva colocar los valores en el sitio que les corresponde. En esta recolocación de valores entra la pregunta sobre el papel que cada quien tiene en la cadena de la vida –su linaje-.  Descentrarse un poco del yo-ego, para verse y actuar más en un yo-nosotros con hijos-hijas-creaciones, es relacionarse con la ancestralidad, darle sentido de cadena y sitio en la humanidad.4

Dice el Sr. Gurdjieff:

“…madre y padre son Dios en nosotros y ese sitio debemos dárselos interiormente. Nos dieron la vida, nos crearon. Y hay que pagar por esa existencia y cuanto antes – es un compromiso eseral”.5 

Así, las acciones y los resultados de nuestros ancestros nos atañen tanto en la vida material humana como en la evolución espiritual. Y lo que es más importante: aquí y ahora podemos pagar por los errores cometidos por ellos y remover esas manchas que heredamos. Al hacerlo, quizás podamos incidir en una posible evolución más limpia de la relación con el sí mismo para la cosecha de la familia e, incluso, de la humanidad . Dice un alumno directo del Sr. Gurdjieff: “…la transformación es un proceso sin pasado ni futuro, que existe solo aquí y ahora, en el momento presente de observar y actuar”.6

El Sr. Gurdjieff también nos llama a no olvidarnos de dar gracias por los beneficios que nos dejaron los antepasados y hoy disfrutamos. Hacer ofrendas, agradecer:

“Entre otras cosas recuerde lo que dije: usted cosecha lo que siembra. Esto se aplica no sólo a individuos sino también a familias y naciones. A menudo, lo que sucede en la Tierra proviene de algo que fue hecho por el padre o el abuelo. Los resultados caen sobre usted, y de usted depende subsanarlos. Esto no es una injusticia; es un gran honor para usted. Será un factor que le permitirá reparar el pasado de su abuelo, su padre, su bisabuelo”.7

Y dice también:

“Usted está obligado a tener una posición responsable en su línea de consanguinidad. Usted debe trabajar más para reparar el pasado”.8

“Puede ser esto o aquello, lo que usted quiera. Por ejemplo —digo por ejemplo— aquí hay algo subjetivo: ¿Su padre aún vive? ¿Usted lo aprecia? Tal vez nunca lo ha apreciado a él hasta ahora, como ha debido hacerlo. Él lo creó. Le dio vida. Él es su Dios; tiene que serlo. Usted debe decirse esto, porque es así. ¿Vive aún? Entonces él es su Dios. Sólo después de que su padre haya muerto, Dios podrá ser Dios. Dios dijo: «amo a aquel que ama a su padre y a su madre, porque en él se habrá hecho un espacio para mí»”.9

Las ideas anteriores nos permiten relacionar la ancestralidad con la transformación en el presente de hechos del pasado realizados por otros –en la cadena familiar– o por nosotros, que tienen consecuencias que se viven, o mejor, se sufren como dificultades, como obstáculos, como impedimentos materiales o espirituales. También hay beneficios, pero ellos no hay que limpiarlos, solo hay que agradecerlos.

El Sr. Gurdjieff, la reparación del pasado y el remordimiento

No podemos, entonces, pasar por alto estas preguntas: ¿Por qué reparar el pasado hace parte del trabajo preparatorio indispensable para despertar a la vida consciente, como dice el Sr. Gurdjieff? ¿Cómo reparar el pasado? ¿Cómo pagar por los beneficios recibidos o por recibir?

El Sr. Gurdjieff nos habla de que:

“Sólo hay dos calidades de manera de vivir, una especialmente consciente y otra automática”.10

“…Cuando lleva a cabo su tarea, tiene que hacerlo conscientemente, pero es imposible siempre hacerlo conscientemente. Hay tres calidades de tiempo: una cuando estamos concentrados con nuestros tres cerebros, otra calidad medio-medio, y otra totalmente automática. […]Poco a poco, usted será capaz de hacer conscientemente su tarea. Por ahora sólo hay una parte de usted que trabaja conscientemente, por ejemplo, el pensamiento, o el sentimiento. Con esto puede estar ocupado en su tarea, pero para los otros momentos, se necesitan las tres partes y eso es trabajo consciente”.11

Para el Sr. Gurdjieff, el primer ejercicio es: “Recuérdese de sí mismo”. Recuerden  la primera tarea recibida en los grupos, cuando empezamos a experimentar las ideas de esta Enseñanza: “Cada vez que cruce por debajo del umbral de una puerta, me acuerdo de mí”. 

Esta sigue siendo la tarea: ¿me acuerdo de mí? Vienen luego muchos más ejercicios y tareas preparatorias del terreno para el despertar, hasta que el despertar se hace una condición en mi vida. Tiene importancia especial hacerme una y otra vez la pregunta: ¿Quién Soy Yo? Una y otra vez, sin darme respuestas y escuchando su resonancia de manera permanente y consciente, con nuestros tres cerebros; si podemos con los cinco, también. 

Despertar es una tarea que requiere de la voluntad de cada quién, individual y solitaria, lo que no contradice que hay ayudas, choques o impulsos externos e internos; por ejemplo, el trabajo en grupo es una ayuda inmensa. Pero sin el deseo y la voluntad para salir de nuestra nadidad personal (de la “mierda”, dice el Sr. Gurdjieff) y transformarnos, nadie puede hacer nada por mí. 

Solo cada uno, viviendo y experimentando en el día a día, puede iniciar un camino hacia la comprensión del ser y de la vida. Los esfuerzos conscientes y el sufrimiento intencional12 que hacemos para despertar, poco a poco, pueden permitirnos cristalizar elconocimiento en nosotros mismos, en nuestro sí mismo y en todo nuestro cuerpo y ser. Conocernos a nosotros mismos es, al mismo tiempo, conocer el universo y sus leyes. Es hacernos cargo de la cadena de la vida propia, de los actos de nuestros ancestros y ancestras de nuestro linaje y reparar las consecuencias de estos cuando sea necesario, para liberarlos a ellos y liberarnos a nosotros de esas consecuencias. Construir en nosotros un despertar a la consciencia es parte de la cosecha interior que está enraizada con la de nuestros ancestros y ancestras. Este sentimiento de sí, este querer ser, no surge de una obstinación mental: debe ser descubierto y despertado en nosotros, fue sembrado por algún ancestro, viene de la fuente y es la fuerza que nos lleva, también, a reparar el pasado personal y ancestral. 

El Sr. Gurdjieff dice, además:

“Conscientemente, tiene que hacer algo para despertarse, y usar todos los impulsos que hay en usted para darse lo que necesita. No obstante, necesita remordimientos de conciencia. Tienen que crecer en usted”.13

“El gran instrumento que se nos da en nuestro trabajo para transformarnos a nosotros mismos, el primero, el principal, es el remordimiento de conciencia”.14

Esta búsqueda, hecha para ustedes, me abre a la realidad de que, para despertar, debo acometer de manera intencional y consciente la tarea de reparar el pasado, aquí y ahora; empezar la tarea por mis propias acciones que, en el pasado, han hecho sufrir a otros, y también por las acciones ancestrales de otros en mi linaje. Hay un medio privilegiado para hacerlo, dice el Sr. Gurdjieff: sentir remordimiento conscientemente.

Para acercarnos a experimentarlo, él recomienda:

“…pensar en su pasado, en todas las malas manifestaciones que ha tenido hacia los demás. Esto le dará los pensamientos dolorosos que le son necesarios. Sin filosofía ni manipulación. Ha hecho el bien y el mal. Piense en ello. Puede recordar que ha hecho daño por sus manifestaciones y que hay gente que ha sufrido en su persona y en su familia. Recuerde el daño que hizo. Imparcialmente, piense en lo tonto que fue. Haga que esto se convierta en un material para el futuro, que eso le sirva para no hacerlo de nuevo”.15

El remordimiento prepara nuestro futuro al reparar el pasado. Y nos permite adquirir la intensidad necesaria de querer ser y la voluntad para cambiar: “esa sería una voluntad total”, dice el Sr. Gurdjieff.16

A nivel individual, cada quien puede vislumbrar los efectos que tendría reparar el pasado de las acciones propias. Es importante no confundir las formas de culpabilización –semi-conscientes o inconscientes– con la acción de quedarse al frente de un hecho a reparar, sin juicios, ni exámenes, ni análisis, y sufrir intencionalmente el haberlo hecho.

En cuanto a la cadena de la ancestralidad en la que se ha nacido, es un alivio, en primer lugar, saber que hay dos movimientos poderosos que pueden transformar el futuro: el agradecimiento, las ofrendas por los beneficios recibidos y la reparación de las acciones que han causado sufrimiento en el pasado por parte de ancestras y ancestros. 

Cobra más sentido ahora la frase –que repetimos– del Sr. Gurdjieff: 

“Entre otras cosas recuerde lo que dije: usted cosecha lo que siembra. Esto se aplica no sólo a individuos sino también a familias y naciones. A menudo, lo que sucede en la Tierra proviene de algo que fue hecho por el padre o el abuelo. Los resultados caen sobre usted, y de usted depende subsanarlos. Esto no es una injusticia; es un gran honor para usted. Será un factor que le permitirá reparar el pasado de su abuelo, su padre, su bisabuelo”.17

Si ahora, en esta Tierra, hay tanto sufrimiento, tanta violencia, injusticias, guerras armadas y no armadas, ¿no será que falta en el mundo la creencia en algo diferente a lo material para nuestro bienestar? ¿Nos hemos olvidado de buscar el sentido de la vida, de mi vida? ¿Ya no nos interesa preguntarnos para qué existimos como humanos? ¿Podemos reparar el pasado de ancestros y ancestras como un movimiento que ayude a la humanidad en consciencia y despertar, para detener la retroalimentación de este círculo de injusticias y  sufrimiento inútil, derivado, quizás, a nivel individual y colectivo de la humanidad, en ese autocentramiento en un yo-ego individual y un yo colectivo egoico, olvidando el yo-nosotros?

Este escrito fue desarrollado sobre las notas hechas para una conferencia interna en los grupos de la Enseñanza de Bogotá – Colombia sobre el tema de las ideas del Sr. Gurdjieff y los ancestros, en septiembre 29 de 2024. Actividad: Mañana de Búsquedas II. Tema: el Sr Gurdjieff y la ancestralidad. Expositoras: Laura Sofía Hernández y Gladys Jimeno. Coordinador de la actividad: Ricardo Navas.

  1. G. I. Gurdjieff (2021). Grupos de París. Tomo I: 1943. Venezuela: Editorial Ganesha.  G. I. Gurdjieff (2021). Grupos de París. Tomo II: 1944. Venezuela: Editorial Ganesha. ↩︎
  2. G. I. Gurdjieff (2021). Grupos de París. Tomo II: 1944. Venezuela: Editorial Ganesha.Pág 42. ↩︎
  3. Ibidem. ↩︎
  4. Y también cobra un mayor sentido la primera tendencia o compromiso obligoluado “…tener, en el transcurso de su existencia eseral ordinaria, todo lo que es satisfactorio y realmente indispensable para su cuerpo planetario”. Me compromete personalmente, pero nos compromete eseralmente en la cadena de la vida. Fuente: G. I. Gurdjieff (2001 ) Relatos de Belcebú a su nieto. Crítica objetivamente imparcial de la vida de los hombres. Málaga: Editorial Sirio, S.A. Pág.303. ↩︎
  5. Cuarta tendencia o compromiso eseral obligoluado: “pagar desde el comienzo y cuanto antes por su llegada al mundo y por su individualidad, a fin de ser libre, luego, para aliviar en toda la medida de lo posible, la aflicción de Nuestro Padre Común”. Fuente: G. I. Gurdjieff. (2001) Relatos de Belcebú a su nieto. Crítica objetivamente imparcial de la vida de los hombres. Málaga: Editorial Sirio, S.A. Pág 303. ↩︎
  6. J.G.Bennett (1998). Relatos de Belcebú. Una lúcida interpretación de las Enseñanzas de Gurdjieff. España: Ed. Arkano Books. ↩︎
  7. G. I. Gurdjieff (2021). Grupos de París, Tomo I: 1943. Venezuela: Editorial Ganesha. Pág 82. ↩︎
  8. Ibid, pág 83. ↩︎
  9. G. I. Gurdjieff (2021). Grupos de París, Tomo I: 1943. Venezuela: Editorial Ganesha. ↩︎
  10. G. I. Gurdjieff (2021). Grupos de París. Tomo II: 1944. Venezuela: Editorial Ganesha.Pág 27. ↩︎
  11. Ibid. Pág 28. ↩︎
  12. El sufrimiento intencional, en la Enseñanza de G. I. Gurdjieff, es una acción interior consciente y voluntaria, es quedarse enfrente de sí mismo viendo su verdad sin eludirla, o frente a un malestar interior, un remordimiento, un sentimiento de vacío, de incapacidad, de nadidad, o la conciencia de una falta a reparar, entre otras. Esta acción es interiormente transformadora y no es asimilable al sufrimiento mecánico, automático o a una autoflagelación o negación de sí mismo. ↩︎
  13. G. I. Gurdjieff (2021). Grupos de París. Tomo II: 1944. Venezuela: Editorial Ganesha. Pág 23. ↩︎
  14. G. I. Gurdjieff (2021). Grupos de París. Tomo II: 1944. Venezuela: Editorial Ganesha. Pág 22. ↩︎
  15. G. I. Gurdjieff (2021). Grupos de París. Tomo II: 1944. Venezuela: Editorial Ganesha. Pág 24. ↩︎
  16. Ibid. Pág 23. ↩︎
  17. G. I. Gurdjieff (2021). Grupos de París, Tomo I: 1943. Venezuela: Editorial Ganesha. Pág 82. ↩︎

Imagen: Hough’s American woods, Romeyn B. Hough, 1857-1924

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